Me acerqué entamente a él, sin dejar de contemplar su bronceado rostro. Su mirada penetrante estaba clavada en mí. Eso me gustaba. Le miré a los ojos, sus ojos verdes me mataban. Él se acercó. Con su mano rozó mi mejilla y me estremecí. Pasé mis brazos por su detrás de su cuello. Comencé a respirar con dificultad, fuerte y con suspiros. Él abrió sus labios y me besó. Yo le seguí, todos sus movimientos los repetía yo. El me abrazó por la cadera. El viento movía mi pelo. Se separó, yo confusa le pregunté si no le había besado ien. Él respondió:
-Es que si me besas, por puro placer cierro los ojos. Y si no te veo me muero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario